ULTIMA ETAPA, VUELTA A CASA. CAMINO DE SANTIAGO 2015

PUEBLA DE SANABRIA 3Fuente: Asociación Cultural Amplàries

Después del intenso día de ayer en Santiago de Compostela y una vez repuesto fuerzas, que falta nos hacía, durante la noche del domingo, nos levantamos, desayunamos y partimos dirección Madrid con la nostalgia que nos invade al abandonar tierras gallegas. Nos esperan largas horas de viaje pero dispuestos a vivirlas con la misma intensidad y alegría que el resto del viaje. Las conversaciones en el autobús y la camaradería denotan una complicidad que solo se puede adquirir después de varios días de convivencia entre amigos que acaban de completar el viaje más famoso del mundo, el Camino de Santiago.
Recordamos con alegría a los cuatro compañeros/as que a horas más tempranas abordaron un tren que les llevó a su casa, me refiero a nuestro cronista Fernando, a Segun, Juani y Ángel.
Seguimos nuestra ruta entre canticos, juegos, chascarrillos y sobre todo recordando las vivencias y anécdotas recientes de las duras etapas del Camino. En un santiamen y sin darnos cuenta, llegamos a Puebla de Sanabria, donde admiramos su castillo y otros destacados monumentos, paseamos tranquilamente sus bonitas y cuidadas calles y nos disponemos a comer unos sabrosos habones de Sanabria que nos saben a gloria.
Con el apetito saciado, subimos al autobús dispuestos a disfrutar de una relajante siesta amenizada con una música suave y cautivadora.
Nos despertamos con energías renovadas, y nuestra amiga Maria Luisa, coordinadora del grupo, anima nuestro viaje con juegos, chistes, anécdotas de otros viajes, etc. 
Realizamos una parada técnica, ya cerca de Madrid, y emprendemos, ahora si, los últimos kilómetros de nuestro viaje, nos presentamos en la Estación de Atocha, donde nos despedimos con alegría de nuestros compañeros/as de viaje con las ganas de comenzar el próximo.
Misión cumplida

DE MONTE DO GOZO A SANTIAGO DE COMPOSTELA. CAMINO DE SANTIAGO 2015

SANTIAGO DE COMPOSTELA 3Fuente: Asociación Cultural Amplàries

Despertamos a los pies del Monte do Gozo y afrontamos su ascenso como si no dolieran las agujetas, ni las ampollas y rozaduras acumuladas como sellos en la Credencial, y sin sentir el peso de la mochila, hoy mas liviana que de costumbre.
Subíamos como si de bajar se tratara, y en lo alto del Monte supimos que algo importante habíamos logrado.
Avanzábamos pausadamente por las calles de Santiago de Compostela, saboreando cada paso que nos aproximaba a la cercana Catedral, con el respeto debido a todos los peregrinos que nos precedieron y un emocionado recuerdo a los que quedaron en el intento.
Llegamos a la catedral y sufrimos el espejismo de pensar que nuestro CAMINO había terminado, pero pronto comprendimos que apenas había comenzado y que en realidad habíamos recorrido una mínima parte de dos caminos, el material y el espiritual. En realidad no avanzábamos para llegar a un punto prefijado, sino para tratar de comprender el sinsentido de la existencia humana. Unos afianzaron más su fe religiosa, otros su razón científica y algunos terminaron mas dubitativos que al principio del Camino, pero todos sabíamos que este no seria el ultimo de nuestra vida.
El Camino es una de las más grandes lecciones de la vida en todos los sentidos.
Este humilde cronista ha intentado transmitir las vivencias del grupo y definir el espíritu peregrino, pero por desgracia no siempre ha sido capaz de encontrar las palabras adecuadas.
Animamos a todos a que no se pierdan esta experiencia vital. 
Un fuerte abrazo de un grupo de desconocidos que terminó siendo de amigos.

DE MOLINASECA A VILLAFRANCA DEL BIERZO. CAMINO DE SANTIAGO 2015

VILLAFRANCA DEL BIERZO 1Fuente: Asociación Cultural Amplàries

La jornada despierta con una alegre, soleada, fresca y primaveral mañana, hemos bajado de la montaña cerca de 1000 mts. Y nos encontramos en el extremo oriental de la Hoya del Bierzo, fértil valle rodeado de montañas que le protegen de los fríos vientos atlánticos y regado por el río Sil y sus afluentes, uno de ellos es el río Merano, ante el que nos encontramos.Como ya hicieron miles de peregrinos cruzamos su secular puente romano que nos deja en la calle principal de Molinaseca, pueblo de limpias calles adoquinadas,viviendas de piedra,tejados de pizarra, soportales y balconadas de madera cuidadas con mimo.
Salimos del pueblo y un vergel aparece ante nuestros ojos, los árboles caducos visten sus hojas primaverales, los perennes sus colores más intensos y los frutales cubiertos de flores. El curso del río se adivina por las línea de álamos que jalonan sus ribera, y los pájaros a lo suyo, alborotados por la primavera.
A los cinco kms. cruzamos el río Bueza, que a duras penas deja ver su cauce la densidad de la vegetación, aunque su sonido relajante nos anima el camino.
Entramos en Ponferrada, que recorremos mas como turistas que como peregrinos y si, si, si vimos y hablamos con Luis del Olmo, frente al perfectamente conservado castillo de los Templarios. Salímos de Ponferrada dejando a la izquierda la cicatriz del antiguo ferrocarril hullero, con su talud aun cubierto de carbón.
A 2,5 kms. entramos en Columbrianos, pueblo satélite de Ponferrada que aún conserva alguna casa antigua. El camino continua durante 3 kms por una suerte de chalets que más bien parecen un catálogo de la vanidad humana de “el mío es mas grande y mejor que el tuyo” , que se pegan con la lógica arquitectura de la zona, piedra, madera y pizarra.
Llevamos recorrido 16 kms y pasamos por Fuentes Nuevas, estamos en el centro del valle, rodeados de montañas, densos chopos delatando la presencia de los cursos de agua y la constatación de que la primavera venció al invierno.
La larga calle del pueblo de Camponaraya, que pasa por encima del río Reguera, nos lleva 20 minutos y a la salida se encuentra una excelente área de descanso dentro de un veterano pinar de grandes ejemplares, con mesas, sillas, barbacoas y fuentes. Ascendemos hasta alcanzar una loma desde donde se divisa gran parte del valle y apreciamos el refrescante y arbolado camino que tenemos por delante.
Pasamos dos cursos de agua, seguimos ascendiendo y desde lo alto apreciamos el juego de claroscuros que las nubes y la vegetación dibujan en las montañas.
Grandes extensiones geométricas de viñedos nos llevan a Cacabelos, 23 kms desde nuestra partida,población que conserva, preserva y fomenta la arquitectura tradicional.
Abandonamos Cacabelos por un puente nuevo que salva el curso del río Cúa y nos enfrentamos a una larga y exigente pendiente que nos agotó. Extenuados llegamos a su cima y al ver que casi tocábamos con la mano los montes del lado occidental, final del valle y de nuestra ruta, fuimos infundidos de nuevas fuerzas.
Estamos a 4 kms de la meta, por una pista de tierra escoltada por espinos de mora silvestre, que aún nos exigió el esfuerzo de otros dos repechos, llegamos a Villafranca del Bierzo, y no pudimo evitar abrazarnos unos a otros, 33 preciosos kms que nos impregnaron la magia del Camino.
Y mañana a Santiago de Compostela.

DE ASTORGA A FONCEBADÓN. CAMINO DE SANTIAGO 2015

ASTORGA (3)Fuente: Asociación Cultural Amplàries

Un manto de fina niebla cubre a la bella, y todavía durmiente, ciudad de Astorga. La Catedral bicolor y el Gaudiano Palacio Episcopal son mudos testigos del inicio de nuestra ruta. La mañana de niebla anuncia tarde de paseo.
A la salida de la ciudad nos espera la ermita del Ecce Homo, su madrugador y simpático ermitaño da fe de nuestro paso, pronostica buena climatología porque “la Veleta del Maragato ha cambiado de dirección”, y nos advierte de la dureza de los últimos kilómetros de nuestra ruta.
Por un andadero que transcurre durante un kilómetro junto a la carretera, que despierta fantasmas de la ruta de ayer, y tras cruzar el cauce del río Jerga entramos en Murias de Rechivaldo por una calle recientemente rehabilitada y en exclusiva para el peregrino. Breve parada para aligerar ropa, porque el sol se abre paso a intervalos y la temperatura sube. 
Al final de la calle arranca el camino a través de una pista de grava que incita a recorrerla, con los Montes de León y sus trazas de nieve en las cumbres, y estribaciones de la Cordillera Cantábrica como limites visuales, tendida sobre el manto verde-azulado del pasto y escoltada alternativamente por matorrales, pimpollos, encinas, robles, pinares.
Llevamos un ligero, vivo y alegre paso que es amenizado por un cuco durante un buen trecho. Coincidimos breves tramos con otros peregrinos de diversos países, lo que no impide desearnos “buen camino” y cruzar unas palabras en el pobre ingles que podemos, Polacos, Suizos, Brasileños, Australianos…. No podíamos pedir otro día mejor.
A los diez kilómetros pasamos por Santa Catalina de Somoza, población volcada con el Camino con multitud de terrazas, restaurantes y albergues; pero íbamos tan eufóricos, pletóricos y llenos de energía que decidimos pasar sin parar, temiendo que una pausa impidiera seguir el disfrute de jornada tan espléndida.
La senda transcurre en un constante ascenso muy llevadero, aunque ya habíamos subido desde los 860 metros de la Ermita del Ecce Homo a los 1.020 de la población de El Ganso, en donde estábamos entrando 14 kilómetros y dos horas y cuarenta minutos después de nuestra salida. Decidimos que era el momento de parar y descansar.
Reanudamos el camino con la sempiterna presencia de los Montes de León y gran variedad de vegetación a punto de su explosión primaveral.
Ya tenemos a la vista, encaramados en la montaña, los dos últimos pueblos que nos esperan hoy, distantes aun seis y doce kilómetros respectivamente, aunque los perdemos al momento y no volvemos a verlos en la distancia.
Pasado el río de Rabanal el Viejo ascendemos por una estrecha senda, tallada por un arroyo pluvial, más de medio kilómetro de acusada pendiente y firme de piedra suelta que supuso un gran esfuerzo remontar, aunque aún desconocíamos lo que el destino nos deparaba. Avanzamos junto a una valla repleta de cruces hecha con palos, y con adornos de diversos resultados.
Entramos en Rabanal del Camino, llevamos 21 kilómetros y estamos a 1.153 metros de altura, breve parada, tomamos aliento, y a por el último tramo.
Avanzamos por la empinada calle de Rabanal del Camino, intrigados por tanta advertencia sobre el tramo. Las vistas eran espectaculares, se divisa Astorga y el Valle, y la mayoría de las altas cumbres. Íbamos avanzando y comprobamos que no es tan difícil como nos habían dicho, es bastante peor, pendientes imposibles, y firme de piedra suelta; pero las vistas compensaban todo sacrificio, estamos a 1.430 metros.
Llegamos exhaustos a Foncebadón, pero henchidos de orgullo. Esta ruta ha hecho más que reconciliarnos con el Camino de Santiago, nos hemos enamorado de él.
Ahora toca el merecido descanso y mañana mas.

DE LEÓN A VILLANDANGOS DEL PÁRAMO. CAMINO DE SANTIAGO 2015

LEON 1Fuente: Asociación Cultural Amplàries

La Catedral de León, punto de partida de nuestra ruta de hoy, nos despide con un sol radiante. Callejeamos siguiendo el camino y llegamos al Hostal San Marcos, antiguo hospital de peregrinos cuya fachada plateresca no deja de asombrar cuantas veces la contemplas.
Cruzamos por el puente romano del río Bernesga que discurre por la fachada oeste del hostal y continúa su curso hasta morir en el río Esla, que rinde a su vez en el Duero junto a los Arribes zamoranos.
El camino es un constante callejear de continuo ascenso por dos pueblos anexos sin solución de continuidad, como si de un todo se tratara, San Andrés de Rabanedo y Trobajos. Después de 5 km y medio un brusco giro a la derecha y una dura subida alcanzamos el alto de un teso cuyas laderas han sido aprovechadas para la construcción de las típicas bodegas subterráneas, algunas reformadas y otras en evidente estado de abandono.
Pasamos una fila de chalets adosados y, siempre por la acera desde nuestra salida, entramos en un polígono de naves industriales que denotan poca actividad.
El ascenso sigue siendo continuo aunque llevadero, el viento se vuelve más frío y en el cielo se aprecian intervalos de nubes desalentadoras. El grupo comienza a estirarse.
Tras 7 km de marcha dejamos la acera para caminar durante unos 100 mts. por el estrecho y peligroso arcén de la carretera con denso tráfico, y entramos en Virgen del Camino donde hacemos nuestro primer descanso y avituallamiento.
A la salida apreciamos que existe una alternativa al camino “de toda la vida” que llevamos nosotros y que lo vuelve a retomar en dos jornadas. No entendíamos porque habían doblado este tramo del camino.
Tras un km de peligrosas rotondas, camino por carretera sin arcén, y entradas y salidas a la autovia, alcanzamos una pista de tierra que nos lleva hasta lo alto de una loma desde donde divisamos el páramo castellano, arbustos, retamas, tomillos y robles.
El cielo empieza a encapotarse y en fila ” de a uno”, porque la senda no da para mas, entramos junto a la carretera en Montejos del Camino, chispea, pasamos por Valverde de la Virgen, la lluvia decide acompañarnos, y atravesamos San Miguel del Camino, la lluvia continua. 
El resto de la ruta, 8 km de camino flanqueado a la izquierda por el páramo y a la derecha, mas o menos próxima, la carretera general de Astorga.
La lluvia arrecia, el ruido de coches y camiones no deja oír otra cosa y 5 km antes de llegar ya divisábamos nuestro destino, que cuanto más avanzábamos mas lejos nos parecía. El cielo ennegreció, arreaba agua sin piedad y cuando por fin llegamos nos mirábamos unos a otros con incredulidad. Villadangos del Páramo nos recibió sin lluvia y con una Alameda repleta de nidos de grajos y sus bulliciosos cantos.
22 km de dura y fea etapa por la proximidad del tráfico que nos hizo comprender la razón de la alternativa en Virgen del Camino.
Descanso merecido y mañana será otro día.