9ª ETAPA MONTE DO GOZO – SANTIAGO DE COMPOSTELA

     Caminar pausado y ánimo sereno caracterizan el “paseo” de nuestra última etapa, poco mas de cinco kilómetros, que apenas dan para rememorar la aventura vivida los últimos doce días desde que desayunamos chocolate con churros en Madrid.

     Ascendemos plácidamente el Monte Do Gozo, llevando a nuestras espaldas los recuerdos de los asombrosos doscientos kilómetros caminados, mas de dos mil en autocar y unas experiencias irrepetibles e inolvidables por tierras andaluzas, extremeñas, castellano-leonesas, y gallegas, visitando preciosos y poco conocidos rincones excepcionales de nuestro plural y diverso país. Poco peso para tantos recuerdos que inundan de morriña nuestro pensamiento, con la evocación de este auténtico GRAN VIAJE que ha sido la tercera edición del Camino de Santiago de la Asociación Cultural Amplàries, y ya estamos deseando que llegue la cuarta edición del próximo año.

     Algunos repetimos la etapa de hoy por tercera vez, y no por ello hemos perdido la ilusión de sobrecogernos al entrar en la plaza del Obradoiro, sentir la satisfacción de haber recorrido doscientos kilómetros del mítico CAMINO, solo comprensible para quienes han realizado parte de sus etapas, dar las gracias al Santo por su protección, que este año fue mas necesaria que nunca, ya que tuvimos algunos sustos, solventados satisfactoriamente, y por segundo año consecutivo, escuchar a nuestra compañera Sweetie su magistral lectura en la mismísima Catedral de Santiago, ¿Qué mas se puede pedir?, pues por pedir que no quede, una gran mariscada, una auténtica queimada con conjuro incluido y un musical final de fiesta, gentileza de la Asociación Cultural Amplàries, porque creer en ellas, no creemos, pero haberlas, ahylas, y es mejor estar a bien con ellas, como todo buen marido sabe.

    Exorcizados los malos espíritus, ya podemos volver cada uno a nuestros mundanos quehaceres, que las “forzas do mar, terra, mar e lume, con mais poder ca humana xente, limpiade de maldades a nosa terra e facede que aquí e agora, os espiritos dos amigos ausentes compartan con nos esta queimada”. Así sea.

ASOCIACIÓN CULTURAL AMPLÀRIES

EL PRÓXIMO AÑO MAS Y MEJOR

 

8ª ETAPA OURENSE – CEA

Abandonamos Ourense por el puente romano que cruza el río Miño, presentándose dos alternativas, de frente el camino histórico, una ruta “muy dura”, y a la derecha una alternativa mas moderna y “menos dura”, nosotros caminaremos por la primera, no porque nos guste sufrir, sino porque no nos dimos cuenta y cuando nos dimos cuenta del error ya habíamos recorrido varios kilómetros, y a lo hecho, pecho.

    Tras un estrechísimo túnel bajo las vías del tren, por el que apenas cabe un automóvil, nos enfrentamos a la “Costiña de Canedo”, una terrible subida de 2 Kms, con un desnivel de 262 metros, pendiente media de 13,30 % y puntualmente de un endemoniado 19%, que parecía interminable y nos dejó exhaustos. Afortunadamente era primera hora de la mañana, rodeados de vegetación y el sol no había empezado a apretar todavía. Arriba, en Cima da Costa, una fuente alivió nuestros sudores. La belleza con la que nos obsequió la ruta también contribuyó a olvidar la condenada costiña.

    El resto de la ruta discurre por un camino de ancho variable y suelo cubierto de grandes planchas de piedras, que a veces se estrechaba obligándonos a ir en fila de a uno, con paredes pétreas cubiertas de musgos a ambos lados, a través de un bosque de robles desnudos de hojas y abundantes helechos que denotan el clima frío y húmedo de estas tierras, regadas por cientos de arroyos que se pasan sin dificultad y que con lo que calienta hoy el sol, que nos ha despojado de casi toda la ropa, es difícil imaginar.

     Llegamos a Liñares y nos encontramos con un personaje muy curioso, Cesar, y su no menos curiosa Casa Cesar, quien después de recorrer todo el mundo como conductor de autobuses internacionales, ha acabado en un pueblo semi-abandonado en lo mas profundo del camino por una ruta que no es recomendada por la mayoría de las guías, ofreciendo vino, cerveza, viandas y buena conversación en la planta baja de su vivienda. allí coincidimos con una no menos singular pareja, una joven alemana de 19 años y un ciudadano americano de 59 años que llevaban 44 días caminando desde Sevilla, y encantados.

     En una zona de frondosa vegetación aparece, como por encanto, el puente romano de Mandrás sobre el río Barbantillo, transitado solo por caminantes y vecinos que por él pasean, con una curiosa fuente en cuyo pilón había peces de colores, decidimos que era hora de hacer un alto, tomar un refrigerio y una refrescante cerveza en el bar del pueblo.

    La ruta continúa, con algunas exigentes subidas y rodeada de árboles, por la aldea de Pulledo, a continuación Casasnovas, y finalmente termina en Cea.

Con esfuerzo, constancia e ilusión, TODO en esta vida se puede lograr, pero hay que desearlo con todas las fuerzas

7ª ETAPA PUEBLA DE SANABRIA – LUBIAN

     Salimos de Puebla de Sanabria con un amanecer despejado y muy frio, con la vegetación cubierta con el manto blanco de la cencellada, buscando el arbolado cauce del arroyo Ferrera, que baja mas caudaloso de lo deseable, aunque en el pueblo nos aseguraron que ya se podía utilizar este trazado.

     Muy pronto la temperatura se elevó de forma que ni el frescor del arroyo ni la sombra de los árboles impidieron que nos despojáramos de alguna prenda de abrigo. Apenas llevábamos cuatro kilómetros y un arroyo afluente de nuestro fluvial compañero, mas crecido de lo previsto, nos obligó a improvisar un paso con piedras para seguir avanzando, un divertido momento del que algunos salieron mas salpicados que otros. Continuamos por el precioso paraje hasta que nuestro camino desapareció, cubierto de agua por otro desbordado arroyo, lo que nos obligó a buscar el arcén de la carretera que discurría no muy lejos.

    Poco duró nuestro caminar por el asfalto, ya que en menos de dos kilómetros nos encontramos que el camino continúa por una senda que sale a la derecha, internándose en un bosque de Robles. Hemos ascendido, casi sin darnos cuenta, cuarenta metros desde nuestra salida, el camino se empina y en menos de un kilómetro ascendemos cincuenta metros mas, llegando a una bonita iglesia, dedicada a Santiago, con un cementerio anexo y un moderno crucero del año 2012. Rápidamente llegamos a la población de Terroso, que nos pone en un sendero en ligero ascenso,  junto a un rebosante arroyo que no cabe en su cauce y que kilómetro y medio mas adelante se “bebió” nuestro camino, nos dio un pequeño susto sin consecuencias y nos obligó a avanzar campo a través con la única referencia del sol a nuestras espaldas, buscando siempre el norte y ascendiendo.

    Salimos a un claro del bosque en una pista forestal, cerca de un puente que cruzaba la autovía junto al que se apreciaba, a lo lejos, una señal del Camino de Santiago, ante la duda del sentido a tomar, hicimos un alto para recuperar fuerzas, se acercaron dos caminantes para cerciorarse y comprobaron que era el punto en el que nuestro desaparecido camino se unía a la pista, nuestro sentido de la orientación no nos había abandonado. Avanzamos seguros del buen camino, pasamos por la ermita de la Virgen de Guadalupe y entramos en Requejo.

     Las obras del AVE dificultan el avance por el camino, constantemente cortado y desviado, y la mayoría decidió continuar por la carretera nacional, con muy poco tráfico por la cercanía de la autopista, aunque los mas valientes se atrevieron con el serpenteante y cambiante camino.

   En 12 kilómetros hemos ascendido apenas 95 metros desde nuestra salida, y nos quedan otros 335 para coronar el puerto del Padornelo, una ascensión de 7 duros kilómetros, monótonos, hostigados por el intenso sol y un duro y castigador asfalto que se hicieron mas largos y pesados que los anteriores. Coronamos el puerto y dos kilómetros y medio mas adelante llegamos al restaurante “Alto del Padornelo”, donde nos espera una típica, bien merecida y potente comida sanabresa.

     Después de la comida solo los mas valientes se atrevieron con los teóricos ocho difíciles kilómetros restantes, que se convirtieron en diez, gracias a los continuos rodeos generados por las obras del AVE.

    Sin duda fue la etapa reina de la edición de 2017 del Camino de Santiago, por su longitud, 31 kilómetros, su agreste naturaleza, la variación de temperaturas y, sobre todo, por la altura conseguida, 1.345 metros. Y llega la hora de descansar que mañana nos espera otra exigente etapa, Orense – Cea, que no será precisamente un paseo.

“El Camino se debe hacer desde la soledad de cada uno, en compañía de todo el mundo.”

6ª ETAPA ZAMORA – MONTAMARTA

El original, bello y llamativo cimborrio de la Catedral de Zamora, con un tambor de 16 ventanas sobre el que se levanta una cúpula compuesta por nervaduras en semicircunferencias, y superficies cóncavas que asemejan los gajos de una naranja revestidos con escamas de piedra y soportada con pechinas de clara influencia bizantina, es testigo del inicio de la etapa de hoy.

     Caminamos por la bella ciudad, incomprensiblemente desconocida, a pesar de tener un casco antiguo declarado conjunto histórico-artístico desde 1973, contar con 23 templos y 14 iglesias, convirtiéndola en la ciudad de mayor número y calidad de templos románicos de Europa, de los que quince están declarados Bien de Interés Cultural, cuenta con diecinueve edificios modernistas, su Semana Santa está declarada Bien de Interés Turístico Internacional y Bien de Interés Cultural.

 Zamora se alza sobre una amplia meseta rocosa al borde del río Duero que la abraza por el sur, y nosotros la abandonamos siguiendo el norte, por la planicie de la comarca de Tierras del Pan, a través de una amplia pista de concentración parcelaria, hostigados por un frio viento del Este. 

    Apenas 7 kilómetros y llegamos a Roales del Pan, que nos recibe con un crucero del Camino de Santiago, y al lado un sorprendente y extravagante jardín con curiosas figuras de tamaño natural y de colores muy vivos, en donde te encuentras desde un extraterrestre hasta un nacimiento, pasando por figuras bíblicas, cuentos de caperucita y otros, y multitud de animales, reales y míticos. Es la única sorpresa que nos depara la ruta de hoy.

    Salimos de Roales para tomar otra pista de concentración, cercados por el inmenso océano de campos de Castilla, avanzando a merced del viento y el sol, y cuando teníamos Montamarta del Pan al alcance de nuestra mano, el camino hace un quiebro y nos obliga a dar un rodeo de poco mas de un kilómetro, pero que terminó agotándonos por lo inesperado.

    Etapa rápida, ventosa, sin arbolado y soleada que terminamos a la hora de comer, por lo que aprovechamos la comodidad del bar del pueblo recuperando fuerzas adecuadamente. Dispuestos para enfrentarnos a la dura subida al Padornelo que nos espera mañana.

 “Cuando aprendas a vivir en el momento, a concentrarte en beber cuando bebes, en ducharte cuando te duchas, en sufrir cuando sufres, en reir cuando ríes … en andar cuando andas … estarás en paz” (Sara, Italia)