TERCERA ETAPA, COMILLAS – COLOMBRES

FOTO TERCERA ETAPAUn sorprendente, e inesperado cálido día será nuestro compañero de camino en la jornada más larga a la que nos enfrentaremos, en esta ocasión, en el Camino de Santiago, treinta kilómetros que dieron para mucho.

    Salimos desde el mismo punto en el que lo dejamos el día anterior, el incomparable entorno del Palacio de Sobrellano, una de las joyas arquitectónicas de Comillas. La ruta discurre por carriles de peatones, compartidos con bicicletas. Muy pronto nos damos cuenta de que estamos en una de las etapas más bellas de todo nuestro caminar por el Camino, tras cruzar el puente de la ría de la Rabia, dentro del parque natural de Oyambre. Se suceden en armoniosa progresión bonitas playas de fina arena dorada, escarpados acantilados de césped siempre verde, y puentes que cruzan las rías, con las lógicas sucesiones de llevaderas subidas y bajadas de nuestra asfaltada ruta ondulante sobe el caprichoso paisaje. Cruzamos un magnifico campo de golf, diseñado por el cántabro Severiano Ballesteros.

    Entramos en el pintoresco pueblo de San Vicente de la Barquera por el pétreo puente de la Maza. Llevamos diez kilómetros, primera parada y posibilidad de unirse a los turistas del autocar.

   A partir de San Vicente de la Barquera nos separamos del mar, adentrándonos en el campo cántabro, el paisaje se vuelve una continua sucesión de montes y pastos de un verde  exultante. Comenzamos una larga y muy exigente subida, que consiguió que muchos se arrepintieran de no haberse quedado esperando el Autocar en San Vicente de la Barquera, según nos contó una labriega, allí era conocida como la cuesta de los tomates, porque hasta estos eran tirados para aligerar peso y poder subir la empinada cuesta.

   Continuamos por la accidentada ruta, aunque de momento no encontramos subidas tan severas, y con alrededor de veinte kilómetros en nuestras mochilas, efectuamos un alto para el avituallamiento. Así llegamos a Unquera, famosa por sus exquisitas corbatas, dulce típico de la zona. Cruzamos el puente de la ría Tina Mayor, formada por el río Deva y entramos en Asturias. Un giro brusco de 90 grados nos pone al pie de una interminable subida, de vertiginosa pendiente, que cuando se creía acabada daba un pequeño giro y continuaba ascendiendo hasta el infinito, dos kilómetros que a nuestras mermadas fuerzas parecieron una eternidad, nos dejaron desfallecidos en Colombres.

   Y mañana la siguiente etapa: Gijón – Avilés

 

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