CHINCHÓN

    Sábado 20 de mayo, la Cultural se dirige a Chinchón, mucho más que anís, plaza y mesón.

     Iniciamos la visita por todo lo alto, por el Castillo de los Condes de Chinchón ubicado en la cima de una colina desde la que se domina el pueblo y la comarca hasta donde la vista alcanza. Tres veces asolado y otras tantas reconstruido, su último uso fue la fábrica de licores “Anís Castillo de Chinchón”, donde se destilaban los grandes excedentes de vino de la comarca.   

    Bajamos a la Plaza Mayor, a la que accedemos junto al Monasterio de los Agustinos, convertido en el Parador de Turismo de Chinchón, que no pudimos visitar por celebrarse una convención en su claustro,

     La Plaza Mayor, cuarta maravilla material de la Comunidad de Madrid, es un conjunto soportalado de tres plantas, con balconadas de madera conservadas con mimo por los chinchonetes, y rodeados por un impecable casco antiguo de intrincadas y angostas callejuelas. Conjunto Histórico-Artístico desde 1974.

     Salimos de la Plaza por una empinada calle que nos lleva a los pies de la Torre del Reloj, único resto que queda de la iglesia de Nuestra Señora de Gracia destruida durante la Guerra de la Independencia, siendo su ilustre habitante el pintor Francisco de Goya, aunque el reloj fue colocado después, en el siglo XVIII. Unos pasos más adelante nos encontramos con la gran mole de la iglesia Nuestra Señora de la Asunción, que se alza por encima de la Plaza Mayor dominando todo el pueblo desde el extremo opuesto al castillo. Como dato curioso señalar que un hermano de Goya, Camilo, fue sacerdote de la citada iglesia.

      A través de sus tortuosas calles llegamos a una amplia bodega, de grandes dimensiones, que manteniendo su esencia se ha reconvertido en restaurante, conservando intacta y visitable toda su parte subterránea, “Las Cuevas del Vino”, interesante visita.

     Tras tanto ajetreo una típica comida chinchonesa, queso, chorizo a la brasa, sopa castellana y pierna de cordero, regada con vino de la tierra, postre, café y chupito de limoncello de Chinchón,  nos reconfortó el cuerpo y tranquilizó el alma.

     De paseo para bajar la copiosa comida, visitamos la ermita de San Roque, barroco en su puro estilo, con una excelente talla de San Roque y, por último, no podíamos volver sin pasar por el convento de Las Clarisas y comprar un típico dulce elaborado por las primorosas manos de las monjas. Y final de la jornada.

PRÓXIMA ESTACIÓN……… PASTRANA (GUADALAJARA) PARA EL SÁBADO 3 DE JUNIO